A fines del año 2000, mis padres me dijeron que me aliste, que tenemos que ir a un velorio. Como era niño en esos años, no me quedó de otra que acompañar a mis padres.
Llegando al lugar, tal como lo pensé, no había nadie conocido, ni mucho menos nadie de mi edad con quien jugar.
Siendo las 7 a 8 de la noche, recuerdo muy bien que de repente, de la escalera del segundo piso un niño me llama, me dice que si estoy aburrido que vaya con él a jugar en el segundo piso, que no hay nadie quien nos moleste.
Estando en el segundo piso, el niño se empezó a disculpar conmigo, al cual no entendí porque lo hacía, yo solo quería jugar.
Después que se disculpó, empezamos a jugar con las canicas, hasta que después de unas horas, mi padre me empezó a llamar.
Al ver que bajaba del segundo piso, mi padre me dijo que ya nos tenemos que ir, que ya es muy tarde.
Estando de regreso a casa, veo a que mi padre le dieron un recuerdo. El recuerdo era la foto del difunto.
Al ver el recuerdo, me llevé una gran sorpresa, resulta, que la imagen de la foto, era el mismo niño, con el cual estaba jugando en el segundo piso.
En ese momento no sentí miedo, ni nada por el estilo, sino pena, por el niño, que pasó a mejor vida a tan corta edad.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Cómo hubieran reaccionado si se enteran que jugaron o hablaron con un muertito?
Por mi parte, estoy seguro que en un momento quedaría sorprendido y con un poco de miedo, o bueno eso quiero creer, y ustedes, ¿Cómo hubieran reaccionado si se enteran que jugaron o hablaron con un muertito?