La cueva del demonio

Cuando era joven, mis amigos y yo siempre solíamos a pasear por los cerros, cada vez nos íbamos más lejos.

En una ocasión, cuando nos apartamos demasiado, desde lo lejos vimos que había una cueva.

Uno de mis amigos dijo para ingresar a la cueva e ir hasta el fondo, a ver que encontramos.

Como todos teniamos miedo, de inmediato respondimos que no, que mejor rodeemos el cerro y sigamos avanzando.

El amigo que dijo para ingresar a la cueva, anteriormente había pasado por el lugar, y dice que si ingresamos, saldremos del otro lado del cerro, que esto es un atajo, que ingresemos.

Como nadie quería ingresar, mi amigo dijo, entonces le voy a esperar al otro lado del cerro, ya que este camino es el más corto.

 

Al llegar al otro lado del cerro, era cierto lo que nos dijo, se veía una entrada. Como pensamos que ya había salido de la cueva, uno de nosotros grita su nombre en voz alta, diciendo donde estás, no te vemos.

Estuvimos esperando unos minutos afuera de la entrada, hasta que de pronto, vimos a nuestro amigo salir corriendo de la cueva.

Al salir, nos dimos cuenta que había que estaba asustado, y se le veía que ya no era el mismo.

Mi amigo como entre llorando nos dice que nos vayamos de aquí, que nadie ingrese a la cueva.

Al preguntarle porque, que te pasó, que viste, mi amigo no respondía, solo nos dice que nos alejemos de la cueva.

 

Cuando nos acercamos un poco a la cueva, empezamos a escuchar unos lamentos muy tenebroso, que de inmediato nos fuimos corriendo en dirección a casa.

 

Cuando ya le pasó el susto, nos contó todo lo que vio

Cuenta, que al estar a mitad de camino, de la nada, escucha unos lamentos. A varios metros detrás suyo. Él pensó que se trataba de una broma de parte de nosotros, así que ingenuamente, da media vuelta para decirnos que le vamos asustar, para que al final se de una gran sorpresa.

Cuenta que vio un demonio que estaba a unos metros de él. El demonio le dijo para que entraste solo, ahora te voy a llevar.

NI bien escuchó esas palabras, empezó a correr, pero por más que corría no veía la salida, solo escuchaba más lamentos.

 

Cuando pensó que todo estaba perdido, en ese momento escuchó la voz de uno de su amigos, y con la voz se guio a la salida de la cueva.

 

Desde ese día, mi amigo ya no era el mismo, quedo marcado de por vida.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Ingresarías solo a una cueva que no conoces?

Por mi parte, claro que no, porque no sé quién podría estar dentro de la cueva. En el peor de los casos, capaz encuentre algo que no me guste, como por ejemplo unos bandidos, animales peligrosos u otros seres que no me quisiera imaginar, y ustedes, ¿Ingresarías solo a una cueva que no conoces?

 

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