Un pacto con el diablo

La siguiente historia, me fue contada por mi abuelo, lo cual ocurrió hace mucho tiempo en la sierra.

En esos años, había un hacendado que tenía una gran cantidad de tierras, de la noche a la mañana se había hecho de una gran fortuna.

Nadie se explicaba como el hacendado podía tener tanto dinero, si todos los que le conocían, sabían muy bien que él no pertenecía a ninguna familia adinerada.

 

El hacendado al tener una gran fortuna, y pensando que el dinero lo es todo, empezó aprovechar de su poder. Todos los días trataba de lo peor a sus empleados, a tal punto, que todo el pueblo lo empezó a odiar.

 

Después de varios años, cuando el hacendado se hacía más viejo, empezó a cambiar. Ya no era tan malvado como en su juventud, y para corregir lo que había hecho, empezó ayudar al pueblo, dando donaciones.

Pero esto no servía de nada, porque el pueblo aun le guardaba rencor por todas las maldades que hizo en su juventud.

 

Faltando unos días para que el hacendado pase a mejor vida, dio unas instrucciones de cómo quiere que sea un entierro.

El hacendado dijo que su tumba sea a 50 metros de profundidad. Su féretro sea de metal y que lo pongan un candado para que no se pueda abrir. El féretro debía ser encadenado con cadenas muy gruesas y al mismo tiempo lo debían reforzar. Para que finalmente, en vez de echarle tierra, lo debían echar cemento.

 

No habrá pasado unos días, que el hacendado pasó a mejor vida y tal como fue su última voluntad, hicieron lo que ordenó.

En el entierro del hacendado solo acudieron unas cuantas personas, porque aún seguía siendo odiado por la gran mayoría del pueblo.

Los presentes al presenciar el entierro, vieron todo muy misterioso, porque era algo extraño que a una persona le entierren de esa manera.

 

Siendo alrededor de la medianoche, de repente, se escuchó un fuerte ruido en el cementerio, como que algo hubiera explotado.

Como el cementerio estaba cerca de la iglesia, el cura y unas cuantas personas acuden al lugar.

 

Al llegar al cementerio, vieron que en los alrededores había muchos pedazos de un féretro vertido por todo el lugar. Hasta que de pronto, desde lo lejos, ven que la explosión provenía de la tumba del hacendado.

Al ir en su tumba, lo que vieron, les dejó muy espantados.

 

Vieron que el hacendado salía de su tumba, pero no salía como cualquier persona. Salía invertido, es decir, primero salía las piernas y ultimo la cabeza, y todo esto lo hacía flotando.

Después de salir de la tumba empezó alejarse del cementerio, hasta perderse por completo.

 

En ese momento todos estaban asustados, que no hicieron nada, más que ver como hacendado se alejaba del cementerio.

 

Al día siguiente, todo el pueblo ya sabía lo que había ocurrido y lo más curiosos al ir en la tumba del hacendado, vieron que había un gran agujero en el féretro.

 

Algunos pobladores cuentan, que el hacendado hizo un pacto con el diablo, que vendió su alma a cambio de dinero y es por eso que de la noche a la mañana se hizo de una gran fortuna.

Los curanderos del pueblo, también dijeron lo mismo, que el hacendado vendió su cuerpo y alma al diablo, y es por eso que cuando pasó a mejor vida, el diablo vino por lo suyo.

Al final, no le sirvió de nada que su féretro sea de metal protegido por enormes cadena de acero y que este a 50 metros de profundidad cubierto con cemento, porque aun así el diablo vendría por lo que le pertenece, su cuerpo y alma del hacendado.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Venderían su alma al maligno a cambio de dinero?

Por mi parte, no lo haría, porque el dinero no lo es todo, o bueno eso pienso, y ustedes, ¿Venderían su alma al maligno a cambio de dinero?

 

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