Hace varios años, cuando era padre primerizo, nos ocurrió algo muy extraño en la casa.
En esos años, después de un año que mi hijo nació, con mi esposa salimos a comprar ropa para toda la familia.
Cuando estuvimos a punto de comprar ropa, mi esposa se percata que hay en venta una cuna. Al ver el precio, se da cuenta que la cuna estaba muy, pero muy barato. Mi esposa pensando que había un error, le preguntó al dueño de la tienda, porque la cuna tiene un precio tan bajo. El dueño le dice que la cuna es de segunda, es por eso que tiene tal precio.
Como el precio de la cuna aun así siendo de segunda era muy bajo, no dudamos en comprar.
Llegando la noche, cuando nuestro bebé se quedó durmiendo, le llevamos a su nueva cuna.
No habrá pasado más de media hora que mi bebé de la nada se pone a llorar. Esto era algo nuevo para nosotros, porque en todo este tiempo, siempre que mi bebé se quedaba durmiendo, no se despertaba hasta que sea de mañana.
En ese momento pensamos que mi bebé no se acostumbraba a su nueva cuna, es por eso que no pensamos nada malo.
Al día siguiente, cuando mi esposa estaba preparando el almuerzo, de reojo ve que alguien le estaba viendo desde el cuarto del bebé.
La reacción de mi esposa fue ir enseguida al cuarto de nuestro hijo y ver que todo esté bien.
Al ingresar al cuarto, ve que mi bebé está despierto y con la mirada fija está mirando hacia adelante.
Como mi esposa no veía nada, no lo tomó importancia, y se llevó al bebé a su coche, y desde la sala le quedará viendo.
Llegando la noche, nuevamente la historia se volvió a repetir, de la nada nuestro hijo empezaba a llorar, hasta que ocurrió lo menos pensado.
En una de las noches cuando yo vine muy cansado, ni bien me acosté en la cama me quede dormido.
Mi cansancio era tanto que no escuchaba a mi hijo llorar, y como mi esposa vio que no me iba a despertar, al prender la luz, ve como unas sombras desaparecen al instante de la cuna de mi bebé.
El susto que tuvo fue tanto, que de inmediato me despierta, me dice que unas sombras se quisieron llevar a nuestro hijo.
Esa noche, nadie durmió por temor a que algo malo pueda pasar.
Al día siguiente, mi esposa le cuenta lo ocurrido a su familia. Su familia preocupada, les dice que van a pasar el fin de semana con nosotros, así le daremos un mayor cuidado al bebé.
Todas las veces que la familia le cuidaba, no pasaba nada malo, hasta que le llevaban a su cuna, allí era cuando empezaba a llorar.
Como la abuela de mi esposa era muy atenta, se percató de lo que pasó. Nos dijo que nuestro hijo no quería dormir en la cuna, que siempre cuando le acostaba y le llevaba a su cuna, el bebé después de unos minutos se ponía a llorar, es por eso que siempre le hacía dormir en su coche.
Después de lo que nos contó la abuela, al hacer memoria, le respondimos que la cuna que compramos era de segunda, y allí fue que comprendimos todo. Desde ese día, que mi hijo empezó a dormir en la cuna, todas las noches empezaba a llorar, y al mismo tiempo, mi esposa empezó a ver sombras cerca de la cuna.
La abuela nos dijo por el bien de nuestro hijo que votemos o quememos la cuna.
Como en ese momento vino toda la familia, lo que hicimos fue destrozar la cuna y luego quemarlo.
Después de quemar la cuna, al día siguiente, todo volvió como era antes, mi hijo dormía de lo más tranquilo y mi esposa ya no veía sombras, y pasando unos días, la familia nos regala una nueva cuna.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Comprarían algo de segunda para su hijo, ya sea una cuna, un coche u otro?
Por mi parte, espero que no. En este momento no te puedo decir que sí o no, porque uno nunca sabe cómo estará su economía en ese momento, pero en caso que mi economía esté muy buena, dale por hecho que no lo haría, y ustedes, ¿comprarían algo de segunda para su hijo, ya sea una cuna, un coche u otro?