Tocando la puerta

La siguiente historia me fue contada por mi madre, y esto ocurrió cuando era niña.

En esos años, mi madre vivía en el campo, en una casa hecha de madera.

En la casa donde vivíamos como estaba muy apartado del pueblo, dormíamos unas horas después de que mi papá venga del trabajo, ya que todo el lugar se oscurecía muy rápido, además, que hacia bastante frio en las noches.

 

Mi madre me contó, lo que estoy a punto de narrar, ocurrió cuando mi abuelo fue cambiado de turno, es decir, ya no trabajaba en las mañanas, sino en las noches.

 

El día que mi abuelo empezó a trabajar de noche, siendo alrededor de las 8 a 9 de la noche, cuando mi abuela apaga la lámpara y se va a dormir. A los pocos minutos, empezó a escuchar que varios niños estaban jugando afuera de la casa.

Mi abuela preocupada que uno de sus hijos haya salido, enseguida va a revisar si todos están durmiendo.

Como ven que todos están durmiendo, no lo toma importancia, y se va a dormir. Mientras se está acostando, aún seguía escuchando que varios niños están jugando.

En ese momento mi abuela pensó que algunos de los niños ingresaron a robarse los mangos y los aguacates, así que sale de casa para espantar a los niños.

Cuando sale de casa, se da cuenta que no hay nadie, todo el lugar estaba en completo silencio.

 

La noche siguiente, se repitió la misma historia, alrededor de las 9 de la noche, se empezaba a escuchar que varios niños están jugando afuera de la casa. Así que mi abuela sale de inmediato a espantar a los niños, pero cada vez que ella salía, todo estaba en silencio.

Para no preocupar a mi abuelo, no le cuenta nada de lo que está ocurriendo todas las noches.

 

Después de varios días, algo extraño más pasaba en la casa.

Siendo alrededor de las 3 a 4 de la madrugada, alguien tocaba la puerta, y enseguida le decía a mi abuela:

”Allí le dejo su encargo“.

 

De adentro de la casa, se escuchaba que alguien soltaba una carga y enseguida se alejaba.

Después que dejaron la carga, pasando unos segundos, nuevamente se empezó a escuchar que alguien tocaba la puerta, y enseguida se escuchó el sonido de unas monedas. Y así sucesivamente, tocaban la puerta, y después se escuchaba el sonido de las monedas.

Adentro de la casa, mi abuela, junto con todos sus hijos estaban con miedo, porque ya sabían, que lo que estaba afuera de la casa no era una persona, sino un espanto.

 

Pensando que lo ocurrido solo sería de una noche, no le cuentan nada a mi abuelo, para no preocuparlo. Pero lamentablemente, esto no era así, todas las noches se escuchaba algo raro afuera de la casa.

 

Mi abuela cansada de lo que pasaba, le dice a mi abuelo que cambie de turno, que ya no soporta que le asusten todas las noches.

Como mi abuelo en ese momento no sabía nada de lo que pasaba, porque nadie la había contado para no preocuparlo.

Cuando mi abuelo le preguntó, ¿cómo que te asustan todas las noches?

Mi abuela le dice que sí, que alrededor de las 3 a 4 de la mañana, un ser muy extraño toca la puerta diciendo: ”Allí le dejo su encargo“.

Una vez que deja caer la carga al piso, después de unos segundos, alguien toca la puerta y enseguida se empieza a escuchar las monedas por toda la casa.

Mi abuela le dice, creo que el ser que viene todas las noches, es el condenado, que quiere que le habrá la puerta.

 

Mi abuelo al escuchar lo que le contaron, dijo que mañana pediría un descanso, todo sea por el bien de su familia.

Llegando la noche, siendo alrededor de las 3 a 4 de la madrugada, se quedó esperando que el extraño toque la puerta.

Tal como le contó mi abuela, a los pocos minutos empezaron a tocar la puerta, y enseguida se escuchó que alguien soltó una carga.

Después que soltaron la carga, nuevamente se empezó a escuchar que tocaron la puerta y enseguida las monedas se empezó escuchar por toda la casa.

 

Mi abuelo no podía creer lo que pasaba, así que armándose de valor valor, va por un machete y dice que va a salir para hacerle frente al extraño que les viene asustar.

Mi abuela le decía que no lo haga, que por favor se quede en casa, que ya falta poco para que el espanto se vaya.

 

Cuando mi abuelo abre la puerta y al darse cuenta que no hay nadie, decide dar una vuelta por toda la casa, para buscar al extraño que les para asustando.

Ni bien sale mi abuelo, mi abuela cierra la puerta de la casa, para que el espanto no ingrese por ellos.

 

No habrá pasado más de un minutos, que repentinamente, empiezan a tocar la puerta muy fuerte. Como el sonido que tocaba la puerta era muy diferente al que hacia el espanto, mi abuela sabía que la persona que tocaba era mi abuelo, así que enseguida abrió la puerta.

 

Al abrir la puerta, vio que mi abuelo estaba con la mirada perdida, estaba emblanquecido del susto, prácticamente, estaba fuera de sí.

Mi abuela preocupada le pregunta, que viste, que te pasó, respóndeme…!

No sé qué habrá visto mi abuelo, que con la voz temblorosa, le dice a mi abuela.

JAMAS SALGA SALGAS DE LA CASA, CUANDO TOQUEN LA PUERTA. DEJA QUE SE VAYA Y PONTE A REZAR QUE TODO PASE.

 

Después de lo ocurrido, pasó lo menos pensando, mi abuelo, pasó mejor a vida.

No sé qué habrá visto afuera de la casa, pero tal parece que fue algo tenebroso, que le costó la vida.

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Saldrían a ver quién tocó la puerta?

Por mi parte, después de lo contado, me respuesta es un rotundo no.

No quiero pasar por la misma suerte que el abuelo, y ustedes, ¿saldrían a ver quién tocó la puerta?

 

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