Lo que les voy a contar, ocurrió hace mucho tiempo, digamos antes del año 1900.
Mi abuela me contó, que su abuela en su juventud, se dedicaba al comercio.
Ella junto con su esposo siempre iban de pueblo a pueblo llevando mercancía para vender.
La mercancía lo llevaba en lomo de burros, y por cada viaje que hacían, tenía una duración de un día y una noche.
En esos años se tenía que ir en grupo, porque había muchas personas de lo ajeno, al cual casi siempre robaban a los que iban solos, y si esto no fuera poco, también se hablaban de los pistacos y entre otros demonios de la serranía.
En unas de las noches, cuando no midieron el tiempo que iban a tardar en llegar al pueblo vecino, todos salieron en altas horas de la noche, para llegar a primera hora y alistar todo para la fiesta que iba a ver.
Como salieron muy tarde, y no sabían si iban a llegar a tiempo, uno de los comerciantes le dice que conoce un atajo, el cual les va ahorrar varias horas de caminata.
Los demás comerciantes no preguntaron, solo siguieron al que conocía el atajo.
Después de caminar por más de una hora, uno de los comerciantes se percata que más adelante hay un cementerio. Al cual enseguida le pregunta al que les está guiando, a donde nos está llevando.
El guía le dice que tenemos que pasar por el cementerio y de allí subir el cerro y bajar, y con esto nos ahorramos unas horas de viaje.
Los demás comerciantes al ver el cementerio en un inicio iban a decir que no, pero como estaban en grupo, el grupo les dio valor y siguieron avanzando.
Estando por ingresar al cementerio, por alguna extraña razón los burros no querían avanzar. Uno de los comerciantes empieza a golpear al burro para que avance, pero por más golpe que daba, los burros no avanzaban.
Recuerden, como había varias personas, eso fue lo que les dio valor, así que no pensaron nada malo.
El comerciante seguía pegando al burro para que avance, pero el burro seguía sin querer avanzar.
La abuela de mi abuela, junto con otro comerciante, se preguntó porque los burros no quieren avanzar.
Así que ellos dicen que irán a ver si hay algo extraño por lo cual los burros no quieren avanzar.
Como la pareja de mi abuela temía que algo malo le pase, dice que también irá con ellos, mientras el resto cuida la mercancía.
Al ingresar al cementerio, uno de los comerciantes se adentraba más y más, para que ver si había algo raro.
Hasta que de pronto, desde lo lejos ve algo extraño que está cerca unas tumbas.
El comerciante llama a mis bisabuelos para que miren lo que él está viendo.
Al llegar mis bisabuelos, lo que vieron, les dejó muy asustado, un poco más y mi bisabuela suelta un fuerte grito, pero menos mal que mi bisabuelo le tapó la boca.
El comerciante les dice que mejor regresemos con los demás, y rodeemos el cementerio, y eso sí, que no cuente nada de lo que vimos hasta llegar al pueblo.
Al regresar los demás, los comerciantes vieron que mi bisabuela estaba muy pálida, al cual enseguida le preguntan, que te pasa, que viste.
En el momento que mi bisabuela estaba a punto de responder, el otro comerciante le dice que llegando al pueblo le contará todo y que mejor es avanzar rodeando el cementerio.
Los demás comerciante al ver el rostro de mi bisabuela, ya sabían que algo raro vio, así que sin preguntar hicieron caso.
Cuando llegaron al pueblo, una de las amigas de mi bisabuela, le pregunta que fue lo que vio en el cementerio.
Mi bisabuela le responde que vieron a unas calaveras saliendo de una tumba y otra que estaba caminando cerca de los jarrones.
Al mismo tiempo mi bisabuela le comenta, era por eso que los burros no querían ingresar al cementerio, parece que ellos ya presintieron a las calaveras.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Ustedes que hubieras hecho, ingresar por el cementerio o rodearlo?
Por mi parte, estoy seguro que rodearía el cementerio, más vale prevenir que lamentar, y ustedes, que hubieran hecho, ¿rodear el cementerio o ingresar?