A fines del año 2000, cuando no encontré ningún trabajo en mi departamento, tuve que mudarme a Lima.
Siempre viví en provincia, el trabajo que realizaba era de cuidar los campos y raras veces, cuidaba las calles, todo lo hacía en turno de la noche.
Cuando llegué a Lima, por recomendación del amigo de un tío, enseguida conseguí trabajo de vigilancia. Tenía que cuidar un departamento de varios pisos, en turno noche. Como ya estoy acostumbrado estar despierto toda la noche, acepté de inmediato.
Las primeras noches que estaba cuidando el edificio, era un poco aburrido, había un gran silencio en todas las oficinas.
Después de varios días, cuando estaba aburrido del gran silencio que había, aproveché la ocasión y subí al último piso para hacerles compañía a los perros. En el edificio que cuidaba, en el último piso había 3 perros.
No me habré quedado por más de media hora en el último piso viendo la calle, hasta que llegó la hora de seguir con la guardia.
Cuando estaba a punto de salir del último piso, los perros se ponen en mi delante, como impidiendo que abandone el lugar. Pero como tenía que seguir con la guardia, usando la fuerza, aparte los perros a un lado.
Al salir del último piso, cuando bajé las escaleras, escuché a los perros ladrar de forma desesperada.
Estando por salir del penúltimo piso, de repente, presiento que alguien se estaba escondiendo.
Al revisar todo el piso, no encontré nada, todo estaba en silencio, pero aún así, por alguna extraña razón me sentía incómodo, pareciera que alguien más estaba conmigo.
En ese momento pensé que eran mis nervios, porque es la primera vez que cuido un edificio tan grande, así que no lo tomo importancia y sigo haciendo la guardia de todos los pisos, hasta llegar al primero.
Luego de varias noches, siempre que hacia la guardia en los últimos pisos, notaba que alguien me observaba. Para no sugestionarme, decidí no ir en los últimos pisos y solo haría la guardia los primeros pisos.
La primera semana me fue todo bien con la guardia, hasta que de pronto, desde el piso de arriba, escucho que alguien está forcejeando la chapa de una oficina.
Ni bien escuché el ruido, salí a toda carrera al piso de arriba, y al llegar, en voz alta digo:
La persona que está escondiéndose, es mejor que salga, sino soltaré a los perros.
Cómo nadie me hacía caso, no quedó de otra que ingresar en todas las oficinas. Por más que buscaba en todas partes, no encontraba nada, todo estaba en completo silencio.
Pensando que la persona había cometido la tontería de subir al último piso, por temor que los perros le hayan atacado, subo a toda carrera.
Llegando al último piso, mi sorpresa fue grande, al ver que los perros estaban en un rincón temblando.
Esto fue muy raro para mí, porque nunca he visto a unos perros temblar, y mucho menos a unos perros tan grande.
Al bajar del último piso, me entró una sensación de miedo. El miedo que sentía no era como antes, ahora era peor, algo en mi me decía que baje a toda carrera al primer piso y que no mire atrás.
Dicho y hecho, bajé a toda carrera al primer piso, esperando que termine mi guardia.
Llegando fin de mes, cuando estaba haciendo guardia en los pisos de abajo, de repente, escucho que alguien estaba subiendo a toda carrera la escalera.
Los pasos que escuché estoy seguro que no era sugestión, porque se escuchó muy fuerte.
Al subir por las escaleras, en voz alta les digo, que es mejor que salgan, antes que suelte a los perros, pero por más que hablaba nadie me respondía. Como no obtenía ninguna respuesta, empecé a buscar detenidamente piso por piso, hasta que de pronto, del piso de arriba, escucho que alguien está corriendo todo el pasadizo.
Ahora si estaba más que seguro que alguien había ingresado, y al mismo tiempo, no había forma de escapar, porque en el piso siguiente, era donde estaban los perros.
Al subir al penúltimo piso, nuevamente me entró una sensación de miedo, ahora sabía que algo iba a pasar.
Cuando terminé de buscar de oficina en oficina, no encontré nada. Extrañado me pregunto, entonces que fue los pasos que escuché.
Estando a mitad del pasadizo, de la nada, mi cuerpo se pone pálido, la sensación de miedo, hizo que me quede inmóvil por unos segundos.
En los segundos que estuve inmóvil, sentí que alguien venia hacia mí.
Al presentir que alguien estaba a mi costado, de repente, escucho un fuerte grito. El grito fue tan tenebroso, que me hizo reaccionar, y a toda carrera subí al último piso, para que los perros me hagan compañía.
Al subir al último piso, noté nuevamente que los perros estaban en un rincón temblando del miedo.
Ahora entendía todo, en el departamento que cuidaba, espantan en los últimos pisos.
Esa noche, me quede hasta que amanezca con los perros, porque tenía miedo de bajar. No vaya ser que al momento que abra la puerta, vea al ser que me está esperando en la escalera.
Cuando amaneció, el vigilante que hace la guardia de las mañanas, me ve que estoy durmiendo con los perros.
En vez de llamarme la atención, me despierta amablemente, y enseguida me pregunta, si ya me asustaron.
Al cual le respondí que sí.
Es allí que el vigilante me dice, es por eso que no hace la guardia de noche, porque también le asustaron y por eso pidió que le cambien de horario.
Y para no asustarme, no me dijo nada, porque pensó, que entre menos sepa, será mejor para mí.
Y era cierto, porque si me decía que espantan, me hubiera sugestionado, y no hubiera durado un buen tiempo en el departamento.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Cuánto tiempo hubieran durado cuidando el departamento?
Por mi parte, estoy seguro que no hubiera durado más que una semana, ni bien escucho algo extraño que no tiene explicación, como por ejemplo, que alguien esté corriendo en el pasadizo y sabiendo que no hay nadie. De inmediato entregaría mi carta de renuncia, y ustedes, ¿cuánto tiempo hubieran durado cuidando el departamento?